1) Cantidad de Memoria: La querida RAM (un
informático sabe que nunca es suficiente) está barata, por eso suelo
calcular el doble de lo normal para la actualidad, en este momento
serían 2 GB, y de la velocidad de la misma no debemos hacernos problemas
salvo que estemos armando una máquina muy pretenciosa, de la marca sí,
tiene que ser reconocida, como Kingston, OCZ o Corsair.
2) Velocidad de disco: Es una locura ahorrar algunas
monedas en el disco, lo mejor que podemos hacer es gastar un poco más y
llevarnos un disco con la mayor cantidad de caché posible, por ejemplo
un disco de 32MB y 7200RPM hacen la diferencia.
(Y ni hablar de armar un para PC’s con altos requerimientos)
3) Gabinete: como la mayoría viene con fuente,
prefiero que valga U$S 20 más pero me brinde cierta confiabilidad y no
esté rezando para que no explote la fuente, además un gabinete
medianamente decente suele tener conexiones USB delanteras más robustas,
coolers adicionales y extras que terminan por convencerme en vez de los famosos “kits”
4) Motherboard: Lo barato sale caro, esa frase resume mi pensamiento sobre el alma de la PC, aunque hay más motherboards que modelos de nike, es recomendable nunca comprar segundas marcas.
5) Procesador: la mayoría de las personas no utilizan más del 10% del procesador, por lo tanto, para PC’s de uso hogareño o para oficinas suelo recomendar el procesador más barato de Intel o AMD que se pueda conseguir,
luego si el requerimiento de los usuarios lo amerita (PC para juegos o
para uso profesional) será necesario poner un micro más potente, claro,
cada necesidad es un mundo…
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